martes 8 de mayo de 2007



Las películas que no tenés que ver si vas al cine con una mujer (primera parte)

Algunos, con el transcurso de los años, han descubierto que el cine es un lugar apropiado para el famoso y bien ponderado “levante”, al cual nos referiremos como conquista, para no ofender potenciales lectoras femeninas. Sin embargo, tras arduos estudios sociológicos, antropológicos y cinematográficos, Colección de Obsesiones se enorgullece de presentar su informe de las películas que no hay que ver cuando se va a la sala de cine con una mujer. He aquí la primera parte.
Primero, los dramas. Algunos piensan que la sensibilidad que da una buena trama plena de golpes bajos y que dispara las lágrimas de las almas sensibles es una buena arma para la conquista. Error. En general, estas cintas son eficientes en el trabajo de deprimir a las personas, por lo que, si esperabas tener una especie de acercamiento amoroso post movie, nuevo error. La mujer no se va a poder sacar de la cabeza el sufrimiento de los protagonistas, y se la pasara en congoja por las situaciones dramáticas que ha vivido. Y lo que es peor: hasta tu, hombre fuerte e insensible como Vin Disel, puedes llegar a quedar conmovido y arruinar la noche.
Segundo, las románticas. Por favor no, esquívale con las excusas mas inverosímiles que se te crucen por la cabeza. En esas películas todos son más románticos que vos. Si le regalaste a tu cita unas flores, los protagonistas masculinos compran toneladas de rosas amarillas que valen miles de dólares. Si tenías pensado llevarla a tu departamento, el contraste con el piso en el que suelen vivir los solteros de las películas es terrible. Vos tenés vista a las vías del tren Sarmiento, y ellos al puente de Brooklin, tu heladera tiene esos espantosos hongos, producto de la falta de limpieza, ellos son pulcros. Si la pensabas llevar a un hotel, es incomparable con los hoteles de las películas, allá tienen los famosos “botones”, gente copada que hace chistes, los hoteles de Buenos Aires, los de menos de 4 estrellas, tienen personas que te atienden con su mejor cara de “odio mi trabajo”, suena esa espantosa chicharra/ sirena / o teléfono cuando las tres horas del turno pasaron. Nada menos romántico que levantar campamento porque no tenés 30 pesos más para tres horitas. Los románticos de las películas son románticos de verdad, no se les nota las ganas de ir a la cama en los ojos, como al resto de los mortales. Ellos tienen sentimientos nobles, y ganan siempre al final. Si vas a ver una romántica al cine, prepárate para las comparaciones tendenciosas: “claro, él le canto una serenata una noche, vos ni siquiera podes decir el abecedario de corrido”, “el de la película la persiguió a ella hasta el aeropuerto para declararle su amor, vos llegaste tarde a mi casa porque el 182 tenía un retraso de veinte minutos”. Todo lo que hagas quedara minimizado por la película romántica.